Docentes y terapeutas que ya lo incorporaron a su práctica
Lo usé en sesiones individuales y los chicos conectaron desde la primera lectura. Facilita mucho el trabajo emocional.
Cada capítulo abre una puerta distinta al diálogo emocional. Es una herramienta muy clara para acompañar procesos infantiles.
Un material sensible y respetuoso. Como terapeuta, valoro mucho cómo aborda las emociones sin forzarlas.
Lo incorporé en el aula y generó momentos de reflexión hermosos. Los chicos se sintieron comprendidos.
Me ayudó a trabajar emociones que los niños no podían verbalizar. Muy útil como disparador terapéutico.
Ideal para primer ciclo. Los alumnos identifican emociones sin sentirse expuestos.
Lo uso como recurso complementario en sesiones. Abre conversaciones profundas con mucha suavidad.
Se nota que está hecho con conocimiento emocional real. No es un cuento más.
Una herramienta clara para trabajar autoestima y regulación emocional en niños.
Me dio nuevas formas de acompañar emociones difíciles sin sobreintervenir.
Los chicos se sienten identificados y seguros. Eso ya lo hace valioso.
Muy bien pensado para profesionales que trabajamos con infancia.
No solo transforma a los niños, también interpela nuestra mirada como adultos y profesionales.
Un recurso simple pero profundo. Ideal para integrar en espacios educativos y terapéuticos.
